Dolor articular y psoriasis

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“La artritis psoriásica puede pasar desapercibida, pero detectarla a tiempo hace la diferencia”

Cuando pensamos en la psoriasis, casi siempre nos imaginamos la piel. En las placas, la comezón o la descamación. Pero hay algo muy importante que no todas las personas saben: la psoriasis también puede afectar las articulaciones.

A esto se le llama artritis psoriásica, una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico provoca inflamación no solo en la piel, sino también en las articulaciones y otras partes del cuerpo. Se calcula que, a nivel mundial, hasta 3 de cada 10 personas con psoriasis pueden desarrollarla.

Esto ocurre porque las mismas células del sistema inmunológico que participan en la inflamación de la piel también pueden inflamar las articulaciones y las entesis, que son los puntos donde los tendones se unen al hueso. En otras palabras, la enfermedad psoriásica no siempre se limita a la piel.

¿Quiénes tienen más riesgo?

Existen algunas situaciones que pueden aumentar el riesgo de desarrollar artritis psoriásica. Entre las más importantes están tener psoriasis en una gran parte del cuerpo y presentar lesiones en zonas específicas, como las uñas, la piel cabelluda o la región entre los glúteos.

También influyen factores como la obesidad, ya que el tejido graso puede favorecer la inflamación, así como hábitos como fumar o el consumo excesivo de alcohol.

¿Qué síntomas puede causar?

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Los más frecuentes son dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones, muchas veces en las manos, aunque también pueden verse afectados las rodillas, los pies, las caderas, los hombros, los codos y otras articulaciones.

En algunas personas, también se inflaman las articulaciones de la columna vertebral, sobre todo en la espalda baja o en el cuello. A veces puede aparecer inflamación de todo un dedo, que toma un aspecto parecido al de una “salchicha”. Otras personas presentan dolor en los puntos donde los tendones se unen al hueso, como en el talón.

Algunas personas tienen varios de estos síntomas; otras solo uno o dos. Justamente por eso, la artritis psoriásica puede pasar desapercibida o confundirse con otras molestias.

¿Por qué a veces tarda tanto en diagnosticarse?

La artritis psoriásica puede tardar en reconocerse porque sus síntomas suelen aparecer de forma progresiva. En algunos estudios se ha observado que pueden pasar varios años entre el inicio de los síntomas articulares y el diagnóstico correcto.

Además, aunque en la mayoría de los casos la psoriasis en la piel aparece primero, en una minoría de personas las molestias articulares pueden comenzar antes que las lesiones cutáneas. Esto puede dificultar todavía más que se sospeche la enfermedad a tiempo.

¿Cuándo acudir a un profesional de reumatología?

Si vives con psoriasis, es importante buscar atención con un profesional de reumatología si presentas alguno de estos síntomas:

  • Dolor en las articulaciones
  • Dolor en la parte baja de la espalda
  • Hinchazón de dedos de manos o pies
  • Dolor en los talones

Cualquiera de estas señales puede estar relacionada con la artritis psoriásica y merece una valoración médica.

¿Qué hace un profesional de reumatología?

Durante la consulta, el profesional de reumatología hará preguntas para comprender mejor tus síntomas y realizará una exploración física completa. Esto incluye revisar las articulaciones de todo el cuerpo, incluidas las de la columna, así como las de los dedos y los talones.

También suele preguntar sobre el control de la psoriasis, la presencia de lesiones en zonas especiales, como las uñas, la piel cabelluda o la región entre los glúteos, y si existen antecedentes familiares de artritis psoriásica. Todo esto ayuda a identificar si hay datos de inflamación y a llegar a un diagnóstico oportuno.

No ignorar los síntomas puede evitar secuelas

Cuando la artritis psoriásica no se detecta ni se trata a tiempo, puede causar daño irreversible en las articulaciones. Con el paso del tiempo, estas pueden desalinearse o perder función, afectando actividades cotidianas como vestirse, bañarse, caminar o comer.

Además, las personas con psoriasis y artritis psoriásica pueden tener mayor riesgo de otros problemas de salud, como presión alta, infarto del corazón o evento vascular cerebral. Por eso, atender la enfermedad a tiempo no solo ayuda a las articulaciones, también protege la salud en general.

Hoy existen tratamientos efectivos

La buena noticia es que actualmente existen muchas opciones de tratamiento, tanto en pastillas como en medicamentos inyectables. Estos tratamientos buscan regular la respuesta del sistema inmunológico para disminuir la inflamación y evitar que la enfermedad siga dañando el cuerpo.

Una ventaja importante es que, en muchos casos, el mismo tratamiento puede ayudar tanto a la piel como a las articulaciones, lo que permite controlar mejor la enfermedad y prevenir secuelas con el paso del tiempo.

Para recordar…

Estar informado también forma parte del tratamiento. Reconocer los síntomas, buscar atención oportuna y dar seguimiento con el equipo médico puede hacer una gran diferencia en el control de la enfermedad y en tu calidad de vida.

Informarte también es cuidarte.

Si tienes psoriasis y notas cambios en tus articulaciones, no lo dejes pasar. Consultar a tiempo puede cambiar el curso de la enfermedad.

Si tienes psoriasis, busca valoración por reumatología si presentas:

Consultar a tiempo puede prevenir el daño articular.


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