Esta es la historia de un hombre que llamaremos Alberto, quien nos ha relatado parte de lo que ha vivido teniendo enfermedad psoriásica..

Vivir con la enfermedad psoriásica también implica enfrentar el trabajo, la desinformación y el dolor. Esta es la historia de Alberto, quien ha aprendido a seguir adelante sin dejar de poner su salud en primer lugar.
Todos los días, Alberto entra a trabajar entre motores, herramientas y piezas pesadas. A sus 36 años, su labor en una rectificadora de motores automotrices en la Ciudad de México exige fuerza, precisión y resistencia. Pero desde hace más de una década, sus jornadas no solo implican esfuerzo físico, sino también la convivencia con el dolor y los desafíos de la enfermedad psoriásica.
Fue diagnosticado a los 25 años. Desde entonces, el trabajo cambió para él. En un oficio en el que las manos son esenciales, cargar objetos pesados, apretar tuercas y realizar maniobras mecánicas se volvieron mucho más difíciles, sobre todo antes de iniciar el tratamiento. A eso se sumaba el contacto con lubricantes y solventes, que le provocaba ardor en la piel, incluso con guantes puestos.
Sin embargo, no todo lo difícil venía del cuerpo. También tuvo que enfrentar la desinformación. “Muchas personas pensaban que lo que tenía en la piel y en las uñas era un hongo”, recuerda Alberto con algo de ironía. Como muchas personas con enfermedad psoriásica, no solo tuvo que aprender a vivir con los síntomas, sino también con las ideas equivocadas de quienes no comprendían su enfermedad.

Con el tiempo, hablar con honestidad hizo una gran diferencia. “Siempre fui honesto con mi jefe”, cuenta. Poder decir cuándo se sentía mal, hidratar su piel, tomar algún analgésico o aprovechar un momento de descanso durante la jornada le ayudó a sobrellevar mejor el día a día.
Alberto también aprendió que seguir adelante no significa ignorar el dolor. Alberto nos dice: «Sé que seguir significa descansar, reconocer los propios límites y entender que cuidarse no es una debilidad, sino una necesidad«.
Hoy, su experiencia deja un mensaje claro para otras personas que viven con la enfermedad psoriásica: “Nuestra salud es más importante incluso que el trabajo”. En sus palabras no hay resignación, sino una forma valiente de mirar la vida. Porque aun en medio del dolor, informar, pedir apoyo y priorizar la salud también pueden ser una manera de seguir adelante con esperanza.
Así es vivir con enfermedad psoriásica en el trabajo.


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